Relación entre la dieta, la microbiota intestinal y la depresión

Relación entre la dieta, la microbiota intestinal y la depresión

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la depresión como un trastorno mental frecuente

Se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o autoestima baja, alteraciones del sueño y/o del apetito, fatiga y falta de concentración.

La depresión deteriora sustancialmente la capacidad de la persona de desempeñar su trabajo o rendir en sus estudios o, hacer frente a su vida cotidiana y, en su forma más severa, puede conducir al suicidio. La OMS estima que la depresión afecta aproximadamente al 4,4 % de la población mundial, siendo una de las principales causas de suicidio, representando la causa de muerte para cerca de 800.000 personas anualmente.

En Europa, la depresión presenta una elevada prevalencia (7,2 % de la población), con una elevada carga de discapacidad y cronicidad, repercutiendo en unos elevados costes directos e indirectos asociados a una pérdida de productividad laboral y a la utilización de recursos sanitarios.

Los tratamientos actuales (psicológicos y farmacológicos) tienen una eficacia limitada. Un tercio de los pacientes con depresión son resistentes al tratamiento estándar y aproximadamente otro tercio presenta sintomatología residual sin que en la actualidad existan patrones biológicos que permitan predecir qué pacientes van a responder al tratamiento.

Ante la incidencia actual y la previsión de aumento de personas que pueden padecer depresión es un reto el desarrollar terapias alternativas y/o coadyuvantes a las actuales que puedan incrementar la eficacia de los tratamientos actuales.

La microbiota instestinal y una dieta equilibrada

La microbiota es un ecosistema dominado por bacterias, principalmente anaerobias estrictas, pero también está compuesta por virus y bacteriófagos, protozoos, archaea y hongos. Diferentes estudios científicos reflejan que la depresión está asociada a una composición alterada de la microbiota intestinal, debido principalmente a una reducción en la riqueza y diversidad de diferentes géneros dentro de los phylum Bacteroidetes, Firmicutes, Proteobacterias y Actinobacteria.

Existen cada vez más evidencias científicas que confirman que ciertos alimentos, así como algunos de sus compuestos, poseen efectos físicos y psicológicos beneficiosos. Expertos en nutrición coinciden en señalar que una dieta variada y equilibrada proporciona al ser humano los nutrientes necesarios para favorecer una buena salud y prevenir ciertas enfermedades crónicas como es la depresión.

De hecho, se ha observado un impacto positivo sobre la composición de la microbiota y efectos antidepresivos en la población que sigue una dieta mediterránea frente a otros tipos de dietas.

Implicaciones de la alimentación sobre la salud

El consumidor actual es cada vez más consciente de las implicaciones que la alimentación tiene sobre la salud. Sin embargo, el ritmo de vida actual, acelerado y estresante, conlleva a no tener tiempo para cocinar y a abandonar ciertos hábitos de alimentación saludable, que han formado parte de nuestra historia y tradición, como es el caso de la dieta mediterránea.

  • Varios estudios epidemiológicos demuestran una correlación inversa significativa entre la ingesta de pescado azul y la depresión, así como un efecto beneficioso de la suplementación de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 en los síntomas de la depresión.
  • Además, otros estudios indican que la suplementación de triptófano, las vitaminas B6 y B12 se asocia con una disminución de los síntomas depresivos y con una menor probabilidad de depresión incidente.
  • Diferentes estudios reflejan también el papel de la deficiencia de zinc y magnesio en el aumento del riesgo de depresión, así como los efectos positivos de la suplementación de estos minerales para mejorar el estado de ánimo en poblaciones con depresión.
  • Por otro lado, existen numerosos estudios que reflejan que la ingesta de probióticos en modelos animales puede influir en el comportamiento, reduciéndose los síntomas asociados a la ansiedad/estrés y depresión.

En los últimos años se han llevado a cabo también estudios clínicos en humanos en los que se han administrado probióticos tales como Lactobacillus rhamnosus, L. helveticus, L. casei (cepa Shirota), L. bulgaricus, L. lactis, Bifidobacterium animalis y B. longum. Los resultados obtenidos han sido controvertidos: algunos de ellos apuntan que la administración diaria de suplementos probióticos mejora la intensidad de la ansiedad en pacientes que sufren fatiga crónica y el estado de ánimo en pacientes con síntomas depresivos.

La modulación de la microbiota intestinal a través de la dieta presenta un gran potencial para paliar los síntomas de la depresión

Se necesitan estudios futuros que permitan a la industria alimentaria contribuir al bienestar social a través del desarrollo de nuevos alimentos dirigidos a la prevención y como terapia innovadora coadyuvante de la depresión.

Sobre Silvia Quintela Antolinez

Dra. Silvia Quintela. Licenciada y Doctora en Ciencias Químicas por la UPV/EHU. Actualmente es investigadora senior del área de Alimentación Saludable de TECNALIA. Cuenta con más de 18 años de experiencia investigadora; sus líneas de especialización se centran principalmente en la obtención de extractos activos a partir de diferentes matrices aplicando tecnologías innovadoras de extracción, en el desarrollo de alimentos y tecnologías para mejorar sus propiedades, valor nutricional y su análisis.

A lo largo de su trayectoria profesional, ha participado en más de 40 proyectos de investigación, a nivel nacional y europeo.