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Qué hace falta para que la ciudadanía acepte los robots en la vida diaria

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En TECNALIA estudiamos los aspectos no técnicos relacionados con los robots interactivos

Los robots interactivos, investigados en la iniciativa INBOTS, son aquellos que se relacionan de forma cercana con las personas, pero fuera del entorno de trabajo; robots de compañía, de cuidados médicos, de ocio, de rehabilitación, etc.

Los robots, como cualquier tecnología, aplicados en un contexto social deben usarse con un cierto sentido de “utilidad”. Se les debe exigir más que a los robots utilizados en un entorno laboral. Por lo tanto, la comunidad científica y las empresas fabricantes de robots deben hacer frente a los problemas que surgen cuando desean integrar un robot en un entorno familiar como es el doméstico, hospitalario, residencial, etc.

La principal diferencia entre un entorno productivo y uno social puede ser cómo se entienden las rutinas y los procesos implícitos en ambos mundos. Hay estudios que muestran que la automatización de labores aplicando robots e inteligencia artificial es diferente dependiendo de cuánta sensibilidad social y contacto con personas requiere la tarea.

En el sector de industria y almacén se puede automatizar el 60 % del trabajo, pero en el sector salud y asistencia personal solo el 36 %. Este último es un sector donde se espera que la robotización ayude más efectivamente a una población envejecida, que va en aumento. El bajo porcentaje de potencial automatización se explica porque la presencia de personas en ese tipo de trabajos requiere una sensibilidad que no es necesaria en entornos industriales.

Modelo para la aceptación de la tecnología

La aceptación social de las nuevas tecnologías se basa, en gran medida, en lo que ya existe, y en qué hace que los usuarios se sientan seguros y motivados. Una de las metodologías más influyentes para analizar la aceptabilidad individual es el Technology Acceptance Model (TAM), Modelo para la Aceptación de la Tecnología, desarrollado a finales de 1980 para estudios sobre la vida laboral.

Determina la intención de uso de un sistema a través de la utilidad y facilidad de uso percibidas. Este modelo trata de probar que las creencias sobre las consecuencias que tiene un comportamiento afectan a las actitudes y, consecuentemente, al mismo comportamiento. Aunque ha sido criticado por no tener en cuenta factores sociales y culturales, el método se generalizó en 2003 a una teoría unificada (unified theory, UTAUT), combinando ocho modelos de aceptación, publicados previamente, como por ejemplo conocimiento social, entrenamiento y marketing. El método TAM, desarrollado inicialmente para entornos laborales, se ha ido expandiendo a otras áreas de la vida.

¿Este robot me ayudará a resolver problemas?

Desde el punto de vista de un cliente potencial, la primera pregunta en relación a la aceptación del trabajo o actividad en general junto a un robot podría ser: ¿qué problema tengo? o, ¿cuáles son las necesidades (desafíos) que la compañía tiene que resolver? Dependiendo del área a considerar podemos pensar en: problemas de fabricación, actividades en zonas contaminadas en las cuales las personas preferirían no trabajar, trabajos con fatiga mental o física, falta de operarios o dificultades cuando hay que proporcionar asistencia a personas que sufren de limitaciones físicas o psicológicas.

La segunda pregunta podría ser: ¿este robot me ayudará a resolver este problema? Frecuentemente vemos presentaciones comerciales sobre robots donde los sistemas se muestran con características humanoides y tienden a empatizar con los espectadores. El uso de la inteligencia artificial promete incrementar las expectativas para la robótica en los próximos años.

La tercera pregunta se refiere a si el rendimiento del robot es competitivo al realizar la tarea o, si el robot puede colaborar o mejorar las capacidades de un operario. En el caso de fabricación de piezas se persigue una mejora en la productividad; más velocidad de producción o, mayor número de horas trabajadas.

  • Para entornos peligrosos puede ser suficiente la capacidad de realizar correctamente la actividad y proteger al trabajador.
  • En el campo de la fatiga mental o física será necesario medir en qué forman se reducen, cuantificando, por ejemplo, en cuántas horas esta nueva solución permite incrementar el trabajo, o la reducción en el número de errores al realizar una actividad, con respecto a la situación anterior.

Robots asistiendo a personas con limitaciones

Cuando nos referimos a la asistencia a personas con limitaciones se debería evaluar si de alguna forma la solución robótica puede ofrecer el cuidado que aporta ya un cuidador humano o, como mínimo, definir en qué tarea específica puede contribuir.

Una vez decidido que una solución con robots puede ayudarnos con los problemas planteados se debe evaluar la viabilidad económica del robot para nuestro caso. Este análisis es importante en términos de beneficio para el sector privado, y de sostenibilidad para el sector público.

En resumen, algunas de las reflexiones que deberían hacer los futuros usuarios del robot antes de su adquisición son:

  1. Son claves el diseño de la solución robótica y su implementación. Se debería diseñar y testear en paralelo, y desde el primer momento, con las personas que utilizarán el robot en el futuro, de tal forma que aportan los requisitos apropiados y que la solución alcanzada ayuda realmente a mejorar los problemas de los clientes.
  2. La solución robótica seleccionada debería ser a un costo razonable para los clientes (públicos y privados), animando a los compradores potenciales a probar las capacidades del sistema y reduciendo la percepción de riesgo económico mediante la inversión en este tipo de soluciones.
  3. Deberían alcanzarse economías de escala en la fabricación de robots, ya que una parte importante del precio de los robots se debe a que se fabrican pocas unidades para un fin específico.En muchos casos, los costes de diseño afectan de manera relevante al precio final del robot, debido al pequeño número de unidades.

Sobre Arantxa Rentería Bilbao

Doctora en Ingeniería (2010, Universidad de Deusto), Máster en Robótica y Automatización (1988, Universidad del País Vasco), licenciada en Informática (1987, Universidad de Deusto). Comenzó su carrera profesional en Robotiker-TECNALIA en 1988. Actualmente dirige proyectos en el área de Salud,  unidad de Robótica médica, relacionados con aplicaciones de la robótica en entornos médicos y quirúrgicos, robótica móvil y asistiva, interfaces hápticos, etc.

Ha trabajado en proyectos de I+D y desarrollos para la industriA en temáticas relacionadas con células robotizadas, interfaces persona-máquina, robótica móvil, monitorización y adquisición de datos, simulación de robots, automatización para ingeniería medioambiental.

Ha impartido seminarios y cursos universitarios sobre robótica, dirigiendo varias tesinas de fin de carrera. Autora de diversas publicaciones especializadas y de un libro sobre fundamentos de la robótica.

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