F-GRIP: pegando fuerte

La innovación es arriesgada, pero aún más arriesgado es no innovar

16 enero, 2020 Ana Pascual

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¡F-GRIP: pegando fuerte!

La innovación es cada vez más necesaria, y hoy en día, se presenta ya como un pilar indispensable en cada estrategia empresarial. Vemos cómo pequeñas empresas crecen, gracias a su actitud innovadora.

Es el caso de Fresmak, una pequeña pyme que gracias a una buena idea y su desarrollo, ha dado un gran paso en el mundo del mecanizado. Combinando la mecánica y la química ha desarrollando un novedoso sistema de amarre mediante adhesión capaz de dar solución a muchos de los problemas que hoy en día existen a la hora de sujetar una pieza para mecanizar.  

La cultura de innovación ha llevado históricamente la etiqueta de “riesgo” para muchas de nuestras empresas. Es lógico pensar que invertir tiempo y dinero en algo que no asegura beneficios inmediatos o incluso que puede no darlos nunca, crea inseguridad. Pero gracias a la naturaleza competitiva del ser humano y su instinto de supervivencia,  hemos sobrepasado este umbral de miedo, y vemos cómo la investigación ya no es cosa sólo de grandes empresas, sino que también pequeñas empresas pueden despuntar gracias a una apuesta firme por una idea innovadora.

Como ejemplo Fresmak, una pequeña empresa situada en Guipúzcoa dedicada a la fabricación de sistemas de amarre para procesos de mecanizado. Con sus más de 50 años en el sector del amarre mecánico,  a desarrollado una nueva tecnología de amarre que combina la mecánica con la química. Pero, ¿de dónde viene esta idea?

Con la evolución tecnológica y desarrollo de nuevos materiales, cada vez se diseñan piezas más complejas y difíciles de mecanizar.  Como consecuencia, las empresas de mecanizado afrontan un reto continuo adaptando sus procesos de fabricación a estas nuevas demandas. Dentro de éstos proceso de fabricación, existe una etapa crucial y que en ocasiones pasa inadvertida. Se trata de la etapa de amarre o sujeción de la pieza antes de ser mecanizada. Parece algo simple, pero aún teniendo un centro de mecanizado (CNC) de última generación si la sujeción de la pieza no es adecuada, el resultado puede ser catastrófico.

A día de hoy, no existe un sistema de amarre universal que sea eficaz para sujetar todo tipo de piezas y soportar todo tipo de mecanizados. Como veremos, los sistemas de amarre actuales tienen sus limitaciones.

La tecnología más utilizada actualmente es el amarre mecánico,  en el cual la pieza a mecanizar se sujeta mediante mordazas hidráulicas de alta presión. La fuerza de amarre es elevada (~1000N/cm2) lo que permite sujetar la mayoría de materiales bajo condiciones de mecanizado extremas. Sin embargo, cuando se trata de amarrar piezas frágiles o deformables, este sistema no resulta eficaz ya que la pieza se puede dañar o incluso romper. Otro de los inconvenientes derivado del uso de mordazas, es la limitación del número de caras libres aprovechables para mecanizar.  Esto generalmente, aumenta el número de operaciones de “amarre- desamarre” y  con ello, una disminución en la productividad de la pieza.

Otros sistemas alternativos,  podrían ser las mesas de vacío o las sujeciones electromagnéticas. Sin embargo, estas tecnologías también se ven limitadas por el tipo de material (sólo materiales ferro magnéticos en el caso de las sujeciones electromagnéticas) y esfuerzos o tipos de mecanizado (fuerzas de amarre mucho menores de 80N/cm2 y 300N/cm2 respectivamente).

Diríamos que un amarre perfecto sería aquel, capaz de sujetar fuertemente cualquier material y geometría, únicamente por una cara y sin dañarlo. 

Como de la necesidad sale el ingenio, Fresmak estudió lo posibilidad de crear una nueva solución de amarre cercana a esta idealidad. Entonces surgió la idea de usar adhesivos reversibles, capaces de mantener la pieza firmemente amarrada durante el mecanizado, y posteriormente despegar y liberarla fácilmente. Este sería el comienzo de un gran proyecto, el  F-GRIP.

Parece fácil y es cuestión de dar con el adhesivo adecuado.

Todos conocemos adhesivos capaces de unir fuertemente distintos materiales y por otro lado también conocemos los adhesivos de “quita y pon” como los “post-it”. Pero, ¿qué ocurre si buscamos un adhesivo fuerte y a la vez reversible, es decir, un “Loctite” que se pueda despegar con facilidad?

Hasta donde conocemos, no existe en el mercado un adhesivo capaz de soportar los esfuerzos de un mecanizado y a la vez ser capaz de despegarse con facilidad. Nos encontramos con que, dos de los principales requisitos que debe cumplir el adhesivo, son antagónicos: gran adherencia y facilidad para despegarse. Es aquí donde empieza el juego, con un gran reto.

En colaboración con el centro de investigación Polymat de la Universidad del País Vasco, se investigó y diseñó un adhesivo capaz de cumplir con los requisitos para esta aplicación en particular. Este adhesivo se basa principalmente en la disolución de un refuerzo de resina epoxi en una matriz termoplástica y termo sensible. Este sistema que proporciona  altas fuerzas de adhesión (1100N/cm2) comparables a adhesivos fuertes, es a su vez, capaz de despegarse fácilmente a través de la temperatura.

Esta nueva tecnología a través de adhesivos reversibles,  se acercaría a un sistema ideal de amarre, capaz de dar solución a numerosos problemas que existen actualmente en el mundo del mecanizado.

Grandes sectores como el mercado aeronáutico o electrónico podrían verse beneficiados por esta nueva tecnología. En estos casos,  muchos de sus procesos de fabricación se ven “estrangulados” en la etapa de amarre. Normalmente,  conseguir un amarre eficaz y adecuado para piezas con geometrías complejas, deformables o frágiles se convierte su principal cuello de botella.

Gracias a una actitud innovadora, una pequeña empresa como Fresmak, ha sido capaz de desarrollar una herramienta muy potente capaz de abrir puertas difíciles y entrar en grandes mercados.

Pensemos entonces en la  innovación como un cambio, cambio que puede llevar un riesgo pero un riesgo que hay que asumir si se quiere evolucionar sin ser devorado por los competidores. La innovación es por tanto arriesgada sí, pero es aún más arriesgado no innovar.

Sobre Ana Pascual

Doctora en Químicas (especialidad polímeros) por la universidad del País Vasco (2014). Desde 2017 trabaja en Fresmak como investigadora principal en el desarrollo y aplicación de un adhesivo reversible como parte de un nuevo sistema de amarre para el mecanizado de piezas complejas.