SIDERURGIA 2030: La tecnología puede ayudarnos a adaptarnos a los futuros desafíos

SIDERURGIA 2030: la tecnología nos ayuda a adaptarnos a los futuros desafíos

31 octubre, 2019 Iñaki Pérez Bilbao

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Cuando consultamos el diccionario de la RAE, vemos que el primer significado de la palabra acero es “aleación de hierro y carbono, en la que este entra en una proporción entre el 0.02 y el 2 %, y que, según su tratamiento, adquiere especial elasticidad, dureza o resistencia”.

Pero, también se denomina acero a las armas blancas, en especial, a las espadas, lo que ya nos indica cuales fueron los primeros usos de este material. De hecho, acero proviene del latín aciarium, cuyo origen es acies (filo o borde cortante).

Con el tiempo se han ido encontrando múltiples aplicaciones al acero, de modo que, en la actualidad podemos hallarlo en casi cualquier producto de uso cotidiano (automóviles, electrodomésticos, herramientas de mano, mobiliario urbano, etc.). Esto se debe a su gran versatilidad, dado que la modificación de los elementos de aleación que complementan al hierro y el carbono permite obtener muchos grados de acero con propiedades y características muy variadas.

Aunque durante décadas el nivel de industrialización de un país se midió por el número de toneladas de acero que producía anualmente, la deslocalización de los sectores productivos y la competencia de nuevos actores han reducido el tamaño del sector siderúrgico en la economía de los países occidentales. Sin embargo, la industria del acero todavía emplea, de forma directa, a unos 330 000 trabajadores en la UE, llegando a 2.5 millones, si se considera el empleo indirecto. En Euskadi, el sector suma entre productores y transformadores, ingenierías, fabricantes de bienes de equipo y productos auxiliares unas 100 empresas que generan 16 000 empleos directos y facturan unos 4 500 millones de euros anuales.

En la actualidad, el sector siderúrgico afronta desafíos de gran importancia, tanto medioambientales como económicos. En el primer caso, aunque el acero es un material 100 % reciclable, la industria siderúrgica es responsable de alrededor del 7 % de las emisiones de CO2 a nivel mundial, por lo que la reducción de emisiones contaminantes y la valorización de los productos secundarios derivados de su actividad (escoria, polvos) se presentan como retos tecnológicos de primera magnitud.

En el ámbito económico, la reciente imposición de aranceles al acero por parte de la administración estadounidense ha provocado que gran parte de la producción de terceros países se haya desviado hacia la UE. Así, se calcula que 2 de cada 3 toneladas desviadas del mercado estadounidense han llegado a Europa. Ante esta situación la Comisión Europea ha impuesto medidas de salvaguardia sobre las importaciones de productos siderúrgicos. Las medidas acordadas consisten en un sistema de cupos arancelarios, por encima de los cuales se aplica actualmente un gravamen del 35 %.

Aunque estas medidas han mejorado la situación, el resultado sigue siendo insuficiente para una gran parte del sector. Las empresas siderúrgicas europeas consideran que las medidas establecidas tienen lagunas, ya que los productos siderúrgicos importados por la UE alcanzaron su valor máximo en 2017, y volvieron a incrementarse un 13 % en 2018.

En la lucha contra las importaciones, la industria siderúrgica europea también se ve afectada por la normativa climática de la UE, que exige la imputación de la compra de permisos de emisiones de CO2 en los costes productivos, mientras que las importaciones que llegan de países extracomunitarios no tienen habitualmente esa carga medioambiental. Además, en el caso de la industria siderúrgica vasca, existe un factor extra de desigualdad frente a sus competidores: el precio de la energía necesaria para el desarrollo de los procesos productivos. Éste es claramente superior al que afrontan las acerías de Francia y Alemania y es, además, el mayor coste al que se enfrenta el sector.

“Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias” (Albert Einstein)

I+D+i en el sector siderúrgico

Con todos estos desafíos encima de la mesa, las empresas del sector siderúrgico están apostando por el I+D+i como elemento de transformación y mejora de sus productos y procesos. Para ello cuentan con la colaboración activa de TECNALIA a la hora de definir y desarrollar sus nuevas líneas de investigación y desarrollo.

  • METALCRO es un proyecto enfocado a la mejora de la resistencia mecánica y la resistencia a creep (fluencia) a tiempos largos y temperaturas elevadas (>700 °C) en aceros martensíticos de alto cromo. Estos aceros son muy solicitados por las industrias energéticas y petroquímicas para su aplicación en calderas, turbinas o tanques de presión, y una mejora de sus prestaciones ayudará a incrementar las temperaturas y presiones de trabajo y, por tanto, a aumentar el rendimiento de las plantas de generación energética.
  • En el ámbito de la mejora de procesos, el proyecto HORUS tiene como objetivo mejorar la productividad, eficiencia energética y sostenibilidad del recalentamiento del acero, previo a la laminación en caliente. Esta etapa del proceso productivo representa aproximadamente un 33 % del consumo energético de las plantas siderúrgicas, por lo que el desarrollo de sistemas híbridos de calentamiento, la aplicación de sistemas de control predictivos y la generación de nuevos materiales refractarios de alta capacidad térmica permitirá disminuir la factura energética de las plantas.

Estos proyectos, junto a otros temas de actualidad del sector siderúrgico, estarán presentes en la jornada que próximamente reunirá en TECNALIA a aceristas, transformadores, suministradores de equipos, responsables de I+D e investigadores de Universidades y Centros Tecnológicos. El encuentro servirá como foro donde analizar los retos que afronta el sector y permitirá identificar nuevas oportunidades de negocio.

*Este artículo ha sido redactado en colaboración con Aitziber Adrados

Sobre Iñaki Pérez Bilbao

Licenciado en Ciencias Físicas (especialidad Estado Sólido) por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).Cuenta con más de 15 años de experiencia en proyectos relacionados con la fabricación y transformación de acero. Actualmente desempeña las funciones de Gestor de Proyecto del Área de Fundición y Siderurgia de TECNALIA.

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