barreras de la transformación digital

Hoja de ruta para superar las barreras de la transformación digital

17 octubre, 2019 Ignacio Ayerdi

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La Sanidad se enfrenta al reto de una tormenta perfecta provocada por la confluencia de profundos cambios sociales y la proliferación de tecnologías disruptivas. La mayoría de los sistemas sanitarios están en serias dificultades para conciliar el cuidado de una población envejecida con prevalencia de enfermedades crónicas, tratamientos más costosos, mayores expectativas de los pacientes y restricciones presupuestarias.

Simultáneamente, la tecnología está en un momento excitante de cambios que está dando lugar a un número de soluciones sanitarias innovadoras que generan, recogen y analizan una ingente cantidad de datos. Una sanidad conectada y el impacto de la inteligencia artificial (IA) prometen hacer la vida de los pacientes mucho más fácil.

No debe sorprendernos que los responsables de política sanitaria, los clínicos, los pacientes y la industria de tecnología sanitaria apoyen la adopción de una transformación digital de la sanidad para mejorar resultados a menores costes.

¿De dónde venimos?

La adopción de las tecnologías de la información en los sistemas sanitarios ha seguido, en general, los mismos patrones que en otras industrias. Inicialmente, la automatización de labores estandarizadas y repetitivas tales como las tareas administrativas, nóminas, etc.; años más tarde llegó la segunda ola que facilitó la integración de diferentes partes de procesos complejos, en el caso de la sanidad ayudó a introducir la Historia Clínica Electrónica (HCE). La primera y segunda ola se enfocaron más en procesos y menos en pacientes y necesidades clínicas, y aunque la HCE puede servir como una herramienta eficiente en áreas administrativas, de facturación e incluso como un poderoso repositorio de datos clínicos para labores de investigación, la mayoría de las HCE´s sirven de un modo muy deficiente a los usuarios que están en primera línea asistencial.

¿Qué está cambiando?

Los grandes avances en la capacidad de computación y en las comunicaciones, fruto entre otras cosas del progreso de la nanotecnología, está provocando una eclosión de datos (Big Data) y de tecnologías (analítica de datos /machine learning /internet de las cosas/inteligencia artificial) para su adecuada explotación. Los datos sanitarios sin herramientas para su análisis es solo una colección de bits and Bytes. La analítica de datos sin los datos correctos tampoco sirve para mucho. Incluso con unos datos correctos y con unas herramientas analíticas adecuadas se necesita al experto clínico para interpretar y validar las conclusiones.

Muchas industrias están ya inmersas en la tercera ola de la adopción de las TIC´s: la digitalización completa de la empresa, incluyendo productos digitales, procesos, la fabricación aditiva (impresión 3D), realidad virtual, robótica, así como analítica de datos avanzada que permiten nuevos modelos operativos.

¿Cómo pinta esta tercera ola en el mundo sanitario?
Algunas organizaciones sanitarias avanzadas ya están inmersas en una radical transformación digital para mejorar la prevención, la experiencia del paciente y la excelencia clínica. Para ello están invirtiendo en apps para interaccionar con los pacientes, wearables, nuevos dispositivos de monitorización sin cables y en tecnologías avanzadas, como Machine Learning y Blockchain, para optimizar flujos sanitarios y mejorar la HCE.

Sin embargo, el viaje parece que va a ser más difícil y costoso de lo deseado.

¿Qué impide a las organizaciones sanitarias implementar con éxito esta transformación?

Esta es una selección de las posibles razones:

  • Interoperabilidad. Los Sistemas Sanitarios generan información que está fragmentada y no bien estructurada. Su inherente carácter local/regional dificulta mucho el compartir información entre hospitales, clínicos y organizaciones sanitarias. Los Sistemas Sanitarios son una verdadera Torre de Babel, donde los dispositivos médicos de los distintos fabricantes usan diferentes plataformas de SW, y no se comunican fácilmente entre sí; el SW de las HCE´s es propietario de sus fabricantes y utilizan protocolos no estandarizados.
  • Las tecnologías digitales, en particular, los dispositivos médicos y los wearables, incrementan de manera exponencial la cantidad de datos generados por los pacientes, lo que ha aumentado la preocupación por preservar la confidencialidad de los mismos. Los datos digitales son fáciles de generar, transmitir y de extraviar.
  • Regulación. La sanidad, obviamente, es un servicio muy regulado y ello implica pagar un peaje, en incrementos de coste y demoras, en los desarrollos de nuevos productos. La Comunidad Europea ha puesto en marcha, recientemente, la ley de protección de datos que ha sido traspuesta en España a la LOPD y que regula como salvaguardar la información del paciente.
  • Resistencia al cambio. Los profesionales sanitarios muy proclives a la adopción de innovaciones verticales (afectan a una actividad concreta p.ej. la penicilina, el TAC el robot quirúrgico, etc.), sin embargo, son lentos en la adopción de innovaciones horizontales (afectan a muchas actividades, p.ej. la rueda, la electricidad, internet etc.).
  • Seguridad. El valor de los datos de paciente se está incrementando considerablemente y con ello su atracción para el mundo cibercriminal. Por otra parte, algunos dispositivos implantables, como marcapasos o bombas de insulina son vulnerable para los hackers con el riesgo de provocar daños o incluso muertes.
  • Falta de evidencia de su eficacia. La baja barrera de entrada al mercado ha provocado un verdadero aluvión de nuevos productos/soluciones y existen grandes dificultades para diferenciar productos digitales eficaces de oportunismos comerciales.
  • Incertidumbre sobre reducción de costes. La digitalización de otros sectores (banca, transporte, etc.) ha traído consigo reducciones significativas de costes, en muchos casos, transfiriendo actividades muy costosas- intensivas en mano de obra- al cliente. Sin embargo, en Sanidad es impensable plantearlo sin llevar a cabo un importante programa de educación a la población.
  • Deshumanización. Hay preocupación porque la IA pueda poner en riesgo interacciones sociales críticas entre colegas y médico-paciente que afecten las experiencias que viven ambos grupos.

Hoja de ruta para superarlas

Los rápidos avances tecnológicos están permitiendo la captura de datos del cuerpo humano, del estilo de vida, de enfermedades y sus tratamientos, de los hospitales y de los Sistemas Sanitarios, a un ritmo sin parangón en la historia, superando con creces nuestra habilidad para analizarlos y extraer de ellos correlaciones e hipótesis relevantes, para crear y validar modelos, usando los métodos y aproximaciones tradicionales. Cada vez hay más concienciación de que sólo una pequeña fracción de esos datos se usa eficientemente para mejora la calidad y la eficiencia de la prestación sanitaria.

En su trayectoria actual, los sistemas sanitarios, simplemente, no tendrá recursos humanos ni financieros para, en su formato tradicional, dar respuesta con calidad a la demanda de una población envejecida que requiere más atención y cada vez más costosa.

No hay duda que las tecnologías digitales han transformado con éxito muchos sectores, sin embargo, el sector sanitario, a pesar de ingentes inversiones en estas tecnologías, ha permanecido comparativamente sin cambios.

Incluso teniendo en cuenta su especificidad no podemos permitirnos perder la oportunidad de transformar las organizaciones sanitarias incorporando tecnologías como la IA, la robótica, el IoT que complementarán el cuidado tradicional en las próximas décadas.

Pero ignorar o infravalorar el reto que supone esa transformación es la mejor garantía de fracasar en el intento. Tener un Sistema Sanitario muy descentralizado tiene sus Pro´s: organizaciones más pequeñas facilitan implementar cambios; y sus Con´s: la descentralización dificulta la equidad y la interoperabilidad. Para asegurarnos que estas tecnologías emergentes cumplen la promesa de progreso sería muy recomendable contar con:

  • Una estrategia nacional que sirva de marco de referencia para que las Comunidades Autónomas aborden la transformación digital de la sanidad, y que se garantice la equidad en la asistencia sanitaria
  • Preparar al personal en las nuevas capacidades para capitalizar estas tecnologías
  • Potenciar el papel del ciudadano en la gestión de su salud
  • Promover la interoperabilidad de los sistemas y tecnologías aplicadas
  • Trabajar hacia la estandarización y la construcción de una plataforma uniforme para compartir datos clínicos
  • Evaluar permanentemente los resultados en salud
  • Garantizar la seguridad y confidencialidad de los sistemas y datos de los pacientes
  • Financiación sostenible de la transformación digital

Pero una transformación digital será incompleta si no se hace una transformación cultural, que implica no solo cómo se trabaja, sino que también cómo los jefes dirijan. Situaciones similares se vivieron ante cambios como –la imprenta, la luz eléctrica, el tren y el avión– tan esenciales, en términos de situación cultural, como los que estamos viviendo en la actualidad. Será una experiencia rica y fascinante. Es necesario implicar a todos los agentes del Sistema Sanitario.

Organizaciones como TECNALIA con experiencia y conocimiento tanto en la transformación digital de la industria como en el área de salud pueden y deben jugar un papel importante en el abordaje de esta transformación.

Sobre Ignacio Ayerdi

Ingeniero Superior de Telecomunicación por la Universidad Politécnica de Madrid. Ha desarrollado toda su carrera profesional en Philips, fundamentalmente en el sector de Cuidado de la Salud y ha sido Director General de la división durante 17 años. Presidente de Philips Ibérica (España y Portugal) los años 2011 y 2012. Miembro de Honor de la Sociedad Española de Radiología (2010).

Actualmente es Asesor de la empresa de Diagnóstico por Imagen Health Time, Patrono de la Fundación IMAS (Instituto para la mejora sanitaria). Miembro del Consejo Asesor de Salud de TECNALIA y de los grados de Bioingeniería de las Universidades Carlos III y Mondragón, Presidente del Comité Asesor del Patronato de la Fundación Signo (Gestión y Evaluación de Costes Sanitarios) y miembro del Comité Académico de la Fundación FIDE, en la Comisión Ciencia y Derecho.

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