Prototipos industriales y transferencia tecnológica

Prototipos industriales y transferencia tecnológica

27 junio, 2019 Mildred Puerto Coy

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Nos encontramos en medio de la revolución de las tecnologías digitales y la sociedad de la información: provoca tiempos más cortos de desarrollo y grandes expectativas del cliente con respecto a innovaciones inmediatas en sus líneas de producción.

Existen dos caminos de implementación de la innovación: innovación con técnicas en el “estado del arte” e innovación con nuevos productos introducidos en el mercado.

El estado del arte es un término utilizado en ambientes académicos y de investigación y se refiere al estado de la técnica o la ‘punta de flecha’ en algún campo del conocimiento; establece un concepto novedoso que se ha comprobado en un ambiente experimental; el que más llega al público general se encuentra en el campo médico y se relaciona con noticias del tipo: logran caracterizar en un ratón los síntomas de un fallo cardiaco poco frecuente, lo cual no significa que sus resultados sean directamente aplicables a humanos, menos aún que con este estudio se vaya a curar ese fallo cardiaco en humanos.

Los riesgos de llevar una técnica del estado del arte a un prototipo industrial son el motivo y razón de ser de los centros de investigación como el nuestro. De los estudios, experimentos y análisis hechos en los centros de investigación y universidades pueden surgir ideas innovadoras de negocio y nuevas compañías, pero la realidad es que esto se logra en pocos casos.

Para aumentar las probabilidades de éxito en la innovación, en los últimos años ha empezado a buscarse que el estado del arte en la técnica se aplique a problemas en el mundo real from business to science, con compañias interesadas en tomar los resultados de una investigación y llevarlos al mercado. Pero este camino es largo y difícil, tanto que se le ha denominado ‘valle de la muerte’.

Para facilitar el entendimiento entre empresa e investigación, la Unión europea adopto en 2014 un método creado en la NASA y estableció un ranking de madurez de tecnología, denominado TRL, Technology readiness levels, así se establecen unas características medibles en los prototipos que de manera objetiva permiten determinar su grado de madurez.

Un ejemplo real al proceso de la generación de prototipos industriales y el TRL se describe a continuación. Cuando se ha comprobado un prototipo bajo condiciones controladas y actuando individualmente, se denomina TRL4 (una cámara 3D en desarrollo localiza un objeto en el espacio bajo unas condiciones de iluminación muy controladas). Cuando se integran tecnologías en visión 3D y manipulación robótica bi-brazo con nuevos algoritmos para automatizar un proceso industrial utilizando piezas reales en un entorno representativo hablamos de TRL6 (los demostradores del proyecto VERSATILE, donde hemos aplicado el TRL review para llevar los demonstradores desde el TRL4 hasta el TRL6).

Finalmente, para que un prototipo pueda introducirse en el mercado debe haber alcanzado el TRL9, habiendo pasado por muchas más pruebas técnicas, de estandarización, robustez y desarrollo de negocio. Un prototipo a TRL9 debe cumplir con todo aquello que se pide de un producto comercial y puede resumirse en garantizar su funcionamiento 24×7. Esta garantía es la diferencia entre las dos líneas mencionadas al comienzo del blog: innovación en estado del arte o innovación con productos de mercado.

Algunos productos de los que llegan al mercado provienen de la innovación surgida del estado del arte, pero también hay otros caminos que un producto puede recorrer para llegar al mercado: ser una apuesta del sector privado, desarrollo de una empresa en la diversificación de productos, productos o tecnologías que se traen de otras líneas (generalmente de la militar o espacial a la comercial), etc…

Una vez esos nuevos productos salen al mercado es necesario empezar a utilizarlos y popularizar su uso. En esta segunda línea, integradores y desarrolladores encuentran una línea de innovación clara, en la implementación y uso de nuevos productos para mejorar procesos en la industria.

La robótica colaborativa se encuentra en la línea que proviene del estado del arte en prototipos, principalmente porque la garantía de seguridad y funcionamiento 24×7 no se ha alcanzado con ningún sistema hasta el momento. Sin embargo, muchos de los elementos y herramientas desarrolladas para este entorno si están siendo utilizadas a nivel comercial y han facilitado la implementación de mejoras en los procesos productivos, me refiero a los sistemas de visión 3D y a las interfases de programación más intuitiva y manipulación ingrávida.

Otro ejemplo es la implementación del IIoT, en donde se considera que una parte fundamental ya está solucionada (PLM – Product Lifecycle Management), mientras que su implementación en la última milla aún es un tema de investigación, pues debe adaptarse a cada fabrica en entornos que la gran mayoría de las veces no están preparados.

Debemos ser conscientes de la importancia de desarrollar productos innovadores y de demostrar el papel fundamental de los centros de investigación en su generación, pero también debemos estar atentos a las necesidades reales de las empresas y de las expectativas de los clientes.

Finalmente, deberíamos conocer bien las innovaciones comerciales, para poder asesorar bien a las empresas que buscan nuestra orientación en la implantación de mejoras a través del uso de nuevas tecnologías y no reinventar la rueda.

Sobre Mildred Puerto Coy

Doctora en Ingeniería Electrónica y de Telecomunicaciones (especialidad control y robótica), con 15 años de experiencia en desarrollo de estrategias de control avanzado aplicados a la robótica y a procesos industriales. Cuenta con publicaciones en revistas y congresos científicos en su área, así como participaciones en conferencias y ponencias.

Su área de experiencia abarca trabajo técnico en la industria alimentaria, docencia universitaria y durante los últimos años, investigación y transferencia tecnológica a empresas.  Es directora de proyectos del área de Fabricación Avanzada, liderando proyectos de investigación multidisciplinarios para la aplicación de inteligencia y control en líneas de fabricación, robótica flexible y manufactura avanzada. Pertenece al grupo de excelencia de robótica de TECNALIA (GEI). Su experiencia incluye modelamiento de procesos, diseño e implementación de estrategias de control avanzado, implantación de celdas de robótica flexible y colaboración humano-robot.

Pertenece a la Task Force de Propuestas del área de Industria y Transporte. Actualmente también es coordinadora del proyecto europeo VERSATILE y ha participado como asesora externa para la Comisión Europea como evaluadora de propuestas y proyectos en la llamadas H2020 para ICT. Por su experiencia previa habla inglés e italiano.

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