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We are makers, o deberíamos

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Seguramente muchos asociamos el movimiento maker a algo friki. A algo vinculado a grupos marginales que aprovechan la democratización y accesibilidad de los medios de creación y fabricación, la cultura de la colaboración y compartición, la hiperconectividad y la evolución de un conjunto de tecnologías (nuevos materiales, fabricación 3D, electrónica fácil, programación abierta, conectividad…) para realizar tareas por el mero placer de hacerlo. Cosas que muchas veces se pueden encontrar en una tienda ya hechas, posiblemente más baratas y mejor acabadas.

Tenemos que prestar más atención al fenómeno. Es mucho más que “hacer cosas”. Acceder de manera relativamente fácil a casi cualquier diseño, a los medios de fabricación, a los canales para llegar al mercado, a la financiación, al talento y al entusiasmo de gente creativa. Son ingredientes de enorme potencial que tenemos que usar para dar respuesta a alguno de los desafíos que tenemos.

El movimiento maker puede afectar positivamente al desarrollo económico y social, contribuyendo a estimular zonas que han quedado más deterioradas, potenciando las necesarias competencias STEAM, preparando la conexión de la generación milénica (millennials) a la industria para revitalizarla o abriendo nuevas vías para el emprendimiento e intra-emprendimiento en la industria.

Como apunta Dale Dougherty, creador de la revista MAKE y de la Maker Faire y autor del libro recientemente publicado Free to Make: The maker movement is part of our changing world, and it also seems like it could be part of the answer”.

El Presidente Obama proclamaba hace dos años, en junio de 2014, que “Today’s DIY is tomorrow’s Made in America” y anunciaba con “A Nation of Makers: Empowering America’s Students and Entrepreneurs to Invent the Future” un extenso paquete de medidas de apoyo al movimiento maker para estimular la industria, la innovación y el emprendimiento en el país.

¡Un propósito que sin duda nos resulta familiar!

En este país somos hacedores, pero por algún extraño motivo, casi se nos está o se nos estaba olvidando. En 1983 el Gobierno Vasco puso en marcha una iniciativa de incorporación de la Microelectrónica a la Industria: el Programa IMI, impulsado entonces por Luis Zumarraga y otras personas del equipo de la SPRI. El impacto y huella que dejó en la industria durante sus casi 10 años de vigencia, más allá de sus 30 centros de difusión abiertos, sus 115.000 socios, sus actividades de formación y los cientos de proyectos es incontestable.

En cierta medida, y a la distancia que suponen estos casi 35 años transcurridos, el Programa IMI debe servir de inspiración y referencia hoy, para aplicar el fenómeno maker a nuestro contexto. Lo mismo que entonces ocurría con la microelectrónica, tenemos que convertir el uso de estas capacidades, tecnologías y escenarios de ser algo que ahora resulta relativamente marginal a ser algo normal, o que se acerque a ello. En la educación, en la industria y en la sociedad para que urgentemente tenga impacto económico y en el empleo.

La nueva Agenda Digital de Euskadi 2020 incorpora inteligentemente una iniciativa estratégica pionera para contribuir a este propósito vinculado con la economía makers: la iniciativa MKgunea. El proyecto MKgunea propone facilitar, mediante espacios abiertos y accesibles makers equipados con las nuevas herramientas digitales y 3D, el encuentro de jóvenes y veteranos, inventores y emprendedores para la creación, diseño y fabricación de sistemas, producto-servicios e impulsar nuevos negocios.

Se trata de aprovechar este movimiento maker para contribuir a lo que posiblemente sea uno de nuestros mayores retos: disponer de las personas adecuadas para el nuevo escenario industrial. Las personas que van a concebir, fabricar y explotar los productos Designed and Made in Euskadi.

Pisemos el acelerador para ponernos manos a la obra, nunca mejor dicho.

Sobre Guillermo Gil Aguirrebeitia

Coordinador del Clúster de Conocimiento en Tecnologías de la Información y de la Comunicación, una comunidad de práctica de cerca de 350 especialistas para el desarrollo de conocimiento especializado.

Trabaja también como diseñador e intra-emprendedor de negocios emergentes alrededor de las TIC. Ingeniero de Telecomunicación, cuenta con más de 28 de experiencia en el ámbito de la I+D, con una potente base en el desarrollo de equipos, desarrollo de negocio de base tecnológica y diseño estratégico.

Participa en numerosos foros y Grupos de Trabajo nacionales e internacionales relacionados con las TIC y el desarrollo de la Sociedad de la Información.

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