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El usuario en el centro

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Durante muchos años, el éxito desde el punto de vista de la innovación y la ingeniería ha consistido en resolver grandes retos tecnológicos sin tener demasiado en cuenta si estos resolvían problemas reales o eran útiles para la sociedad. Sin embargo, ese es el verdadero éxito: que sean útiles y para cuantas más personas, mejor, ¿verdad?

Y es que los productos extraordinariamente complejos que no son considerados útiles, o fáciles de emplear, acaban siendo relegados al olvido, no se usan y no se compran. Sentados en nuestra silla y enfrascados en la rutina diaria a veces puede resultar hasta molesto que se critique el trabajo que tanto nos cuesta. Sin embargo, es imprescindible salir de esa zona de confort y colaborar con usuarios y expertos de otras disciplinas para que nos den su punto de vista. Al fin y al cabo, ellos serán los que utilicen el resultado de nuestro trabajo. Cuanto más los tengamos en cuenta, más razones tendrán para usarlo, y en definitiva, para comprarlo.

El diseño centrado en el usuario (UCD)  tiene por objeto la creación de productos que resuelvan necesidades concretas de sus usuarios finales, consiguiendo la mayor satisfacción y mejor experiencia de uso posible con el mínimo esfuerzo por su parte. En muchas empresas se obvia o se decide ahorrar en este aspecto tan importante. A menudo la inclusión de los usuarios se deja para el final del proyecto, cuando apenas queda margen de reacción, y como una mera verificación (cumplimiento con los requisitos) más que una validación (el asegurar la utilidad real de la solución y la satisfacción de las necesidades de las partes implicadas).

Consideran que su inclusión en todo el proceso es demasiado cara; sin embargo, no tienen en cuenta que cuando la experiencia del usuario mejora, también mejora el negocio. El objetivo de los proyectos debe ser maximizar el beneficio de todos los stakeholders, entre ellos los usuarios, por eso, ¿por qué no tener en cuenta desde el principio sus intereses, qué es lo que realmente les beneficiaría y crearlo?

En el ámbito de las tecnologías avanzadas para la Neurorrehabilitación la inclusión de los usuarios desde el principio es imprescindible dada la naturaleza de los desarrollos. Con sistemas cada vez más complejos que deben ser usados no solo en clínicas especializadas, sino también en centros de atención ambulatoria o incluso en casa por usuarios con déficits motores y/o cognitivos, la inclusión de terapeutas, cuidadores y pacientes es clave.

Por esa razón, la colaboración de forma estable o puntual con entidades de referencia en  este ámbito es fundamental. En concreto, centros como el Hospital Aita Menni , la Asociación de Daño Cerebral de Navarra (ADACEN), la Clínica Dr Miroslav Zotovic en Serbia, el Hospital Donostia, el Hospital La Fe en Valencia, el Institut Guttman en Barcelona o  el Hospital  Txagorritxu en Álava,  tienen un papel muy relevante en las distintas fases del desarrollo de los activos en los que trabajamos.

La colaboración con estos centros es fundamental para el éxito de los proyectos, pero además es clave para la motivación de los investigadores. Muchos somos los que la consideramos como la mejor parte de nuestro trabajo; de hecho, solemos bromear diciendo que cada sesión en las clínicas es un ‘chute de motivación’.

No hay nada más gratificante que los comentarios agradecidos de pacientes y terapeutas y ver que lo que investigas contribuye a la recuperación de las personas. Y nada es más inspirador para encontrar soluciones a los retos, para ser crítico con el trabajo diario y para esforzarse al máximo para acometer las innumerables modificaciones que se deben hacer a un producto para que de verdad sea útil y llegue al máximo número de pacientes.

Impliquemos a los usuarios, inspirémonos y creemos soluciones útiles para las personas.

Sobre Cristina Rodríguez De Pablo

Ingeniera de Telecomunicaciones y con un Posgrado en Bioingeniería, actualmente es Gestora de proyectos en el área de Neurorrehabilitación de Salud de TECNALIA. Cuenta con más de 11 años investigando en el ámbito de las tecnologías para la salud, el envejecimiento y la discapacidad.

Desde 2014, es responsable de iniciativas relacionadas con la robótica para rehabilitación y las herramientas de valoración para neurorrehabilitación, como por ejemplo ARMASSIST: un dispositivo de bajo coste para la tele-rehabilitación de la extremidad superior en pacientes que han sufrido un ictus.