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Oportunidades en la industria del software

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Tenemos un largo recorrido en nuestro país para que el sector TIC, Tecnologías de la Información, en general y la industria del software en particular formen parte de la estrategia competitiva de los diferentes negocios sectoriales a los que ofrece sus servicios.

La falta de cultura TIC a nivel directivo es uno de los factores de esta situación pero existe una ventana de oportunidad gracias a los continuos ciclos de innovación de las TIC y al potencial de las personas que se han formado en nuestras universidades. Aunque la comparativa con el ecosistema de negocio estadounidense y la cultura anglosajona requeriría de un análisis más profundo, ¿por qué no podemos dar pasos en España y en toda Europa para generar una industria del software de alto valor añadido?

La alta dirección de muchas grandes empresas de nuestro país ven las TIC como un coste en lugar de una inversión para ser competitivos en el mercado. En algunos casos, externalizan el desarrollo software a través de grandes factorías aplicando la máxima de “todo aquello que no es core de mi negocio es mejor externalizarlo para abaratar costes”. Sin embargo, esa ilusión inicial de reducción de costes se convierte con el paso de los años en mayores costes de mantenimiento y en un pérdida de control tecnológico y funcional donde el escaso personal interno del área de desarrollo cuenta con pobres mecanismos de control y seguimiento para ayudar precisamente a ese alta dirección a tomar decisiones de negocio en base a parámetros objetivos. Es decir, han perdido la capacidad para liderar una estrategia tecnológica que ayude al negocio y la han abandonado a la suerte de un proveedor, los cuales conocen muy bien el esquema relacional de la cuenta y la forma de pensar de una alta dirección con escaso conocimiento sobre cómo la tecnología puede servir al negocio.

En otros casos, la externalización es a través de la subcontratación de personas dando lugar a áreas de desarrollo donde se resuelven necesidades concretas de cada departamento de negocio con unas competencias tecnológicas determinadas que rápidamente se vuelven obsoletas por el ciclo de innovación tan corto de las TIC. Se funciona más como un departamento de mantenimiento que como una entidad proactiva al servicio del negocio.

La alta dirección de muchas organizaciones se enfrenta a diferentes retos estratégicos para ser más competitivos a través de las TIC:

  • Organizativos. ¿Cómo debo organizarme para que mi área TIC sea un aliado tecnológico que aporte innovaciones a negocio y de ese modo mejore mi competitividad? ¿Qué cambios se deben producir en las personas para que haya un menor número de horas dedicadas a mantenimientos y más a innovaciones tecnológicas?
  • Servicio. ¿Cómo puedo garantizar una mejora continua del servicio de mi área TIC a través de indicadores medibles que me ayuden a tomar decisiones?
  • Procesos. ¿Qué estrategia de gestión de proveedores me conviene? ¿Debo externalizar la oficina técnica de pruebas? ¿Cómo soy capaz de realizar un seguimiento y control efectivo de los proveedores para tomar decisiones de negocio? ¿Soy capaz de no perder el control funcional y tecnológico?
  • Tecnología. ¿Gestiono competencias tecnológicas o manejo keywords? ¿Soy consciente de cómo impacta la tecnología en mi estrategia competitiva?

En un plano más operativo, la cadena de valor formada por una gran organización compradora de software y su red de proveedores supone una oportunidad para reducir costes, mejorar la calidad del software desarrollado y reducir los tiempos de entrega. Aquí también encontramos retos que en otros sectores están superados:

  • Requisitos. ¿Se imaginan que en la construcción de una carretera hubiera cambios constantes sobre el recorrido por dónde debería de transitar? ¿Cómo afectaría al diseño de un puente un cambio en los materiales a mitad de obra? ¿Por qué en la industria de software es moneda común el cambio constante de requisitos?
  • Arquitectura y Diseño. ¿Se imaginan que no se diseñara correctamente una central térmica o que fuera una tarea que se realizaría una vez construida para cumplir con la documentación? ¿Qué sucedería si luego hubiera un problema? ¿Por qué en la industria del software no se valora el diseño de las aplicaciones al igual que ocurre en otros sectores?
  • Verificación y Validación. ¿Se imaginan que no hubiera un equipo específico de pruebas cuando se pusiera en marcha un poste de alta tensión cerca de su vivienda? ¿Cómo reaccionaría si supiera que no se ha seguido una sistemática en la realización de las pruebas? ¿Por qué en la industria del software se espera en muchos casos a que haya un error para solucionarlo? ¿Por qué esta falta de consideración para una fase tan delicada?
  • Integración y Automatización. ¿Se imaginan que la detección de errores en un producto manufacturado no estuviera automatizado? ¿qué pasaría si en una cadena de montaje tuviéramos gran parte del proceso productivo de forma manual? ¿Por qué en la industria del software cuesta tanto automatizar los procesos de ingeniería?

Pero quizás el mayor reto de todos se encuentre en las personas y más concretamente en la gestión del talento de las competencias software por parte de dirección. Ser Ingeniero Industrial está muy valorado tanto socialmente como a nivel empresarial. Pero, ¿ocurre lo mismo con los Ingenieros Software? ¿Hay una industria del software lo suficientemente potente como para potenciar su talento? ¿Por qué en el mundo anglosajón y también en gran parte de Europa sus salarios están muy por encima de los ingenieros españoles? ¿Por qué no hay una carrera tecnológica en las empresas para este tipo de profesionales y les convertimos, en muchos casos, en malos gestores?

Probablemente todo se pueda resumir en una falta de cultura empresarial TIC que no ha sabido todavía incluirla como un elemento diferencial de su estrategia. Esta falta de cultura no solo afecta a España sino también, y en menor medida, a la Unión Europea. Tal y como analiza Ángel de la Fuente en un informe de 2008 sobre la inversión TIC y su relación con la productividad, “durante la segunda mitad de la década de los noventa y el primer quinquenio de la década del siglo XXI, el crecimiento de la productividad americana experimentó una notable aceleración en relación con el período precedente, mientras que al mismo tiempo, la Unión Europea (y también España) experimentaba el fenómeno contrario”.

Sin embargo, ante tantos retos y preguntas, considero que existe una oportunidad en la industria del software que no debemos desaprovechar. ¡En el mundo anglosajón lo saben bien!

Sobre Iker Martínez De Soria Sánchez

Máster en Gestión de Empresas (MBA) y D.E.A. en Tecnologías de la Información y Comunicaciones en Redes Móviles (TICRM) por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) también es Doctor en Tecnologías de la Información e Ingeniero Superior en Telecomunicaciones por la Universidad de Deusto (UD).

Cuenta con más de 12 años de experiencia donde inicialmente trabajó en multinacionales, start-ups y PYMEs de la industria del software para finalmente incorporarse a Tecnalia. Su área de conocimiento combina tres perspectivas: tecnología, procesos de desarrollo software y estrategia/negocio TI.

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