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Nano para todos

21 julio, 2015 Yolanda De Miguel

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Cuando definimos qué es “la NANO” o nanotecnología siempre empezamos hablando del tamaño. Eso es porque en nanotecnología, el tamaño es el gran protagonista. Intentemos entender de qué estamos hablando: imaginemos el grosor de un pelo dividido ochenta mil veces… Eso sería aproximadamente un nanómetro, ¡una mil millonésima de metro!

Si conseguimos obtener un nanomaterial o una nanopartícula tan pequeña puede parecer que estemos hablando de algo que pueda no ser de mucha utilidad. Pero lo interesante y útil de la nanotecnología es que cualquier material que se encuentre en forma de partícula a tamaño NANO (nanométrico [1]) va a tener propiedades extraordinarias y bien diferentes a las de una partícula del mismo material, pero de tamaño mayor.

Pongamos como ejemplo algo tan comúnmente empleado en la Industria como es el dióxido de titanio (TiO2). Este material suele utilizarse como pigmento para dar color blanco a pinturas, cosméticos o incluso alimentos (un alimento contiene TiO2 cuando aparece el número E171 en la etiqueta del producto).También se utiliza como ingrediente en cremas de sol puesto que absorbe luz ultravioleta y por tanto, nos protege de cualquier posible daño provocado por la radiación solar.

Pero cuando obtenemos nano-dióxido de titanio, ese mismo material que antes era blanco ahora es transparente; es decir, estas nanopartículas nos pueden ser de utilidad si queremos que “no se vean” cuando las añadimos a algún producto.  Tal es el caso de las cremas solares que incorporan nanopartículas de esta naturaleza, que son más transparentes y de hecho ya están en el mercado.

Por otro lado, este nanomaterial (TiO2) sigue absorbiendo luz ultravioleta, pero ahora además (si obtenemos las fases cristalinas adecuadas) puede cambiar su comportamiento dado que al absorber esa luz es capaz de generar especies químicas muy reactivas (conocidas como radicales) en la superficie del producto que lo contiene. Esos radicales pueden degradar contaminantes en el aire o en la superficie del producto, al mismo tiempo que pueden eliminar los microorganismos que estén en contacto directo con dicha superficie.

Cuando empleamos nanomateriales todo cambia y podemos usar sus nuevas propiedades para desarrollar otros materiales o productos innovadores basados en nanotecnología.

En este caso específico, se pueden usar las nanopartículas de dióxido de titanio como ingrediente en productos que se auto-limpian, que purifican el aire o que tienen propiedades biocidas (es decir, que eliminan microorganismos).

En resumen, hemos ido del mundo de lo NANO, que (visto desde el punto de vista del tamaño) podría parecer muy poquita cosa, al mundo que ya conocemos donde, como hemos explicado, pueden incorporarse las nanopartículas a casi cualquier material o producto.

En el caso de las nanopartículas de dióxido de titanio de las que hemos estado hablando, también conocidas como fotocatalíticas, se pueden encontrar ya en distintos productos (por ej. pinturas, hormigones, morteros, etc.).

Este es solamente un ejemplo de las muchas aplicaciones de lo NANO que tiene impacto a día de hoy en la Industria y en nuestras vidas, pero hay muchas más… Por ello, a veces nos parece sorprendente que todavía mucha gente piense en cosas pequeñitas (o muy abstractas) cuando oyen la palabra NANO cuando, en realidad, la aplicación de la nanotecnología ya se está dando en productos y materiales de todos los sectores industriales, incluso en los más tradicionales (como por ejemplo construcción, cerámica o textil).

Aunque si bien es cierto que la nanotecnología puede ayudar a las empresas en su búsqueda de nuevas soluciones y productos innovadores para ser más competitivas en el mercado, creemos que a día de hoy aún existe un gran desconocimiento sobre exactamente qué oportunidades de negocio puede ofrecer en cada caso. Por eso, queremos dar a conocer el Clúster de nanotecnología de TECNALIA, liderado por una servidora, para ayudar a las empresas a detectar oportunidades en este ámbito.

Hemos de admitir que la NANO no es la solución a todos los problemas y necesidades que pueda tener una empresa, pero es algo que pronto va a estar en todas partes dado que la NANO se puede aplicar para casi todo, es decir, para cualquier producto y para cualquier sector.

[1] Normalmente los nanomateriales / nanopartículas se definen como aquellos que tienen al menos una dimensión en el rango de 0.1 a 100 nanómetros.

Sobre Yolanda De Miguel

Dra. CC Químicas (Imperial College London, 97), Post-doc y Newnham College Fellow (Univ. Cambridge 97-99), Profesora (Univ. Londres 1999-2003). En la actualidad es líder del Clúster de Nanotecnología de TECNALIA. Logros: 4 patentes, más de 30 publicaciones, dirección de 7 tesis doctorales, etc.

En la actualidad, Líder del clúster de Nanotecnología de TECNALIA. Experta en Nanotecnología y Nanomateriales, principalmente en la síntesis y funcionalización de nanopartículas, así como en su caracterización y uso en el desarrollo de diferentes materiales de interés para el sector de la Construcción (cementos auto-reparables, nuevos nanocomposites poliméricos, híbridos o inorgánicos, etc.). También investiga actualmente la síntesis y procesado de nuevos revestimientos nanoestructurados, por ejemplo los basados en dióxido de titanio con propiedades fotocatalíticas.

Entre sus logros, se destacan 4 patentes, más de 30 publicaciones ISI, la dirección de un total de 7 tesis doctorales, actividades de transferencia tecnológica, etc.

Además de su trabajo de I+D+ i en el desarrollo de nuevos materiales usando la nanotecnología, también trabaja en el grupo de NANOSEGURIDAD de TECNALIA, participando como su representante en el comité técnico “EHS-ADVANCE”.

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